VIDEOS

Cuando una decide migrar, es parte de un inicio que no tiene fin, porque el punto de retorno nunca se sabe si será permanente.


Cuando migramos las distancias físicas nos separan de las personas queridas. En el lugar de origen y en el lugar de residencia el tiempo no se detiene. Aquí y allá sufrimos un cambio. Sólo nos queda nuestros diálogos transnacionales.